Hola,
Hace tiempo que no hago esto, pero creo que el momento merece la pena.
Es verano, estoy en mi campo y está atardeciendo, mi momento favorito del día, por si nunca lo he comentado. Es como si todo se calmara, todo fuera más lento y suelo perderme en pensamientos varios.
Y me ha dado por pensar en cómo se forman los recuerdos, trozos de momentos vividos que se quedan en nuestra mente y nos acompañan para siempre.
Recuerdo cuando conocí a mi mujer.. no tengo palabras para abarcar lo que admiro a esa persona. Es mi centro, mi equilibrio. Llevo más años con ella que sin ella. Se ha convertido en el pegamento que une a muchos más de los que ella imagina. Me ha enseñado cosas como que familia no es lo mismo que parientes, que a la familia la eliges. Y que mi hermana, aunque arda el mundo, siempre será mi hermana.
También recuerdo el momento exacto que conocí al enigma más asombroso de mi vida: mi hijo. Fué y sigue siendo la motivación de varias personas en la familia, yo incluido. Cómo lo admiro y qué orgulloso estoy de él. Y ahí está, con esa sonrisa maravillosa que compensa esos silencios tan enigmáticos. Cómo lo quiero.
¿Por qué cuento todo esto ahora? Porque mi hija se casa… Mi HIJA, con mayúsculas. Y con mi apellido. Al final se ha cerrado un círculo que no sabíamos que se podía hacer, pero bueno… es sólo un dato (eso dijo Adriel).
Se casa mi hija… la que conocí sin manual de instrucciones y que tuvimos que escribir sobre la marcha mientras éramos una pareja de tres. Luego ya le pasó el manual de uso a su hermano para disfrute nuestro.
Han pasado los años y se ha convertido en una mujer; tiene su propia vida, su casa… hasta hipoteca. Y ya está creando sus propios momentos
Es la persona más valiente que he conocido y tiene el mayor de mis respetos. Pese a lo que ha vivido, sigue sonriendo, peleando, disfrutando y dándole bocados a esta vida perra. Porque nos ha demostrado a todos que a vivir se aprende viviendo.
De los momentos vividos junto a ella, el que atesoro en secreto fué cuando una frase suya borró 15 años de miedos y dudas: «mi padre está en mi casa con mi madre». Ella nunca ha sabido lo que eso significó para mi alma y mi autoestima, lo hondo que caló y lo mucho que curó.
Es mi tormento, mi tormenta, me altera, me enfada, me convence, me vence, me reta, me encanta y me hechiza. Es mi hija.
Y se casa con Dani, que la admira y respeta. Porque como dijo aquel día «es ella»; y uno es esclavo de sus palabras. Ya no lo pondremos en el extremo de las fotos, habrá que ir poniéndolo en el centro.
En fin, que para terminar diré eso de «que no estamos tan mal diría yo, no estamos tan solos en el mundo»
Que siempre me voy a acordar de ti, porque como me pasa desde que te fuiste, cuanto más felíz soy, más te necesito a mi lado, porque te sigo echando de menos.
Te quiero mucho mamá.